Pan casero

Aunque el pan se ha convertido en un alimento estigmatizado por muchos, por atribuirle la capacidad de hacernos engordar por un exceso de carbohidratos, lo cierto es que unos 100 gramos de este alimento tan solo aportan una pequeña cantidad de calorías de las que nuestro cuerpo necesita cada día para tener energía, y para que tanto los músculos como el cerebro funcionen correctamente.

Así que ya no hay ninguna excusa para aprender a hacer un rico pan casero que además de los beneficios que aporta al organismo, te dejará en tu hogar un agradable olor, aparte por supuesto, del maravilloso orgullo que te va a proporcionar haber preparado tu propio pan ¡y sin ningún tipo de aditivos químicos ni de conservantes!

Pan casero

Con tan solo cuatro ingredientes, y además muy económicos, vas a poder cocinar la siguiente receta sin que se seque, se queme o se hunda. Y si a la primera no te sale un pan perfecto, no te rindas, con un poco de paciencia y práctica lograrás dejar con la boca abierta a todo el mundo que lo pruebe.


Ingredientes

  • 500 gr. de harina de fuerza (rica en gluten y por tanto perfecta para la masa de pan)
  • 10 gr. de levadura, ya sea seca o fresca
  • 300 gr. de agua tibia
  • 10 gr. de sal

Elaboración

Con ayuda de las manos desgrana la levadura en el agua y deja que repose durante unos diez minutos. Mientras, coloca en una fuente profunda la harina y la sal. Abre un agujero en esta mezcla y derrama con cuidado el primer preparado. Mezcla con las manos esta mezcla siempre en círculos, hasta que todos los ingredientes estén bien unificados y conseguir que la masa se desprenda con facilidad tanto de las paredes de la fuente como de tus dedos.

En una superficie lisa espolvorea harina y extiende sobre ella la masa sosteniéndola con una mano y ensanchándola hacia un lado con la otra. Rápidamente dóblala haciendo una bola y repite la operación durante quince minutos. Termina haciendo una pelota uniforme que meterás en la fuente lavada, seca y untada con un poco de aceite de oliva. Tapa con papel film también aceitado, y deja reposar durante una hora para que la masa alcance el doble de su tamaño.

Este proceso termina cuando con un dedo aprietes la bola y la masa se hunda para volver lentamente a su estado original.

A continuación empieza la segunda ronda de amasar y fermentar. En esta ocasión se debe presionar con la mano la bola en sentido circular mientras se van doblando hacia el centro los bordes. Da la vuelta a la masa y repite el procedimiento. Después da la forma que desees a la masa y déjala fermentar durante cincuenta minutos más sobre la bandeja de horno y cubierta con un paño bien limpio.

En la base del horno coloca otra bandeja con un poco de agua, (aproximadamente un vaso) y precaliéntalo a 250ºC. Haz unos ligeros cortes sobre la masa del pan e introdúcelo también en su bandeja en el horno.

Después de veinte minutos saca la bandeja con agua y baja a 200ºC para dejar cocinando durante quince minutos más. Si pasado este tiempo al golpear el pan suena a hueco, está preparado.

Entonces déjalo enfriar un par de horas en una rejilla y ya tienes preparado un riquísimo pan casero. ¡A disfrutarlo!