Tarta de queso sin horno

La tarta de queso es probablemente una de las recetas de postres más ricas que existen, además de ser una de las más sencillas de preparar. Deliciosa para consumir en cualquier época del año, especialmente en verano que es cuando más se agradecen los postres más refrescantes, esta tarta tan rápida de elaborar, es apta incluso para aquellas personas que no cuentan con demasiados conocimientos de cocina, sobre todo la receta que vamos a preparar hoy, ya que ni siquiera vamos a utilizar el horno.

Este postre clásico puede procesarse de numerosas maneras: con queso tipo philadelphia o mascarpone, oreo, con chocolate, etc. En este caso vamos a darle un toque bastante moderno ya que no vamos a usar el horno para su preparación, lo que además nos va a evitar estar pendiente de los tiempos y de las temperaturas. ¡A cocinar!

Tarta de queso sin horno

Ingredientes

  • 1 paquete de galletas
  • 100 gr. de mantequilla
  • 1 cuchara pequeña de esencia de vainilla
  • 500 gr. de queso philadelphia o alguno similar
  • 100 gr. de azúcar blanca
  • 500 ml. de nata para montar
  • 2 sobres de cuajada
  • 1 bote de mermelada de frambuesa o de fresa
  • 1 sobre de gelatina en polvo

Preparación

Lo primero que hay que hacer es coger las galletas y triturarlas por completo hasta conseguir un polvillo con ellas. Para ello se puede usar una batidora o simplemente meterlas en una bolsa y aplastarlas con la ayuda de un rodillo. Después se derrite la mantequilla en el microondas y se mezcla con las galletas trituradas, añadiendo un poco de esencia de vainilla. En el fondo de un molde se coloca papel vegetal y se hace la base de la tarta colocando la mezcla anterior en el mismo con la ayuda de las manos y presionando perfectamente. El resultado se introduce en el frigorífico durante 15 minutos.

Mientras tanto se pone la nata a cocer en una cacerola junto con el queso escogido, el azúcar y los sobres de cuajada para que cueza todo durante 1 minuto a fuego lento. Una vez que se hayan mezclado bien todos los ingredientes y el queso esté perfectamente derretido, se echa sobre la base de las galletas y se vuelve a meter el molde en la nevera durante 4 horas como mínimo.

Se puede usar un molde de unos 20 cm. Para elaborar esta receta, aunque lo más recomendable es unas uno de unos 20 cm.

Transcurrido ese tiempo se pone la mermelada, el sobre de la gelatina y un chorro de agua en una cacerola para cocer durante 1 minuto a fuego lento. Se retira del fuego y se deja enfriar estando muy pendientes de que la mezcla no cuaje. Una vez esté templada, se echa por por encima de la base de queso y se vuelve a meter en la nevera otras 2 horas.

Para que las capas de galleta, de queso y de mermelada queden más homogéneas e igualadas, ya que usando el primero la capa de queso va a quedar más grande.