Tarta de limón

La tarta de limón es un postre muy popular tanto dentro de la cocina británica como de la de Estados Unidos, aunque por supuesto, es consumida en la mayor parte de los países del mundo. Tomado a la hora de la merienda o como postre, es un pastel sencillo y muy rápido de preparar que resulta espectacular tanto para ocasiones especiales como para consumirlo a diario.


La frescura y el sabor que otorga este plato resulta diferente al resto, gracias al ácido del limón que contrasta con el dulce del resto de los ingredientes y que además combina la textura cremosa con lo crocante de la receta. Sin duda, el plato ideal a la hora de compartir en cualquier momento tanto con los amigos como con los familiares.

Tarta de limón

La proteína, la fibra, el fósforo, el potasio y el sodio que este dulce aporta el organismo, además de algunas de las más importantes vitaminas como la C o la A, sin olvidar la energía que toda persona necesita cada día, han contribuido a que la tarta de limón sea la opción perfecta para tomar después de comer, sin miedo a que sea perjudicial para nuestra salud.

Ingredientes

  • 1/4 kg. de pasta brisse
  • 4 limones
  • 450 gramos de azúcar
  • 8 huevos

Elaboración sencilla de una tarta de limón

Una vez hayamos horneado la pasta brisse, es momento de preparar una deliciosa crema de limón. Para ello vamos a usar el zumo y la ralladura de cuatro limones, junto con la yema de cuatro huevos, cuatro cucharas de azúcar y otros cuatro huevos enteros. Colocaremos todos estos ingredientes al fuego hasta que espesen, con cuidado de que no lleguen a hervir.

A la hora de rallar el limón hazlo con la precaución de no llegar a la zona blanca, ya que si no conseguirás darle un sabor amargo a la tarta que puede llegar incluso a ser desagradable.

Después se coloca la crema resultante encima de la pasta brisse y a continuación se procede a montar las cuatro claras que han sobrado junto con otras cuatro cucharas de azúcar y se aplica sobre la crema. Una vez hecho esto, solamente se debe gratinar en el horno o en el microondas hasta que la superficie se vea bien dorada.