Gambas al ajillo

Hoy queremos enseñaros a hacer una receta típica de Andalucía: las gambas al ajillo. Este plato preparado con un buen aceite de oliva y con un toque picante, invita a mojar pan cada vez que se pone en la mesa, ya sea como un primer plato o como un riquísimo aperitivo.

Y es que recién hechas, las gambas al ajillo, es un plato que resulta una delicia a cualquier hora. En esta ocasión vamos a aprender a hacer la receta tradicional, pero existen diferentes variaciones, tanto en la preparación, como en los ingredientes utilizados, aunque en cualquier caso, te aseguramos que disfrutarás consumiéndolas.

Puedes usar también esta receta como base de otra, por ejemplo de una coliflor cocida o de un revuelto, pero en cualquier caso lo que es aconsejable es utilizar gambas frescas para que el plato te quede exquisito. En caso de que sean congeladas, debes asegurarte de que estén perfectamente descongeladas y secas antes de agregarlas a la sartén, ya que un exceso de agua echaría a perder esta receta. También es recomendable usar gambas de tamaño pequeño a la hora de preparar este plato.

Gambas al ajillo

Ingredientes

  • 400 gramos de gambas
  • 5 dientes de ajo
  • Un par de guindillas
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal
  • Perejil (opcional)

Preparación


Lo primero que hay que hacer es pelar bien las gambas. Para ello quita las cabezas, las cáscaras y el intestino, ese pequeño hilo de color oscuro que va desde la cabeza a la cola. Si las vas a usar congeladas, escúrrelas bien antes de cocinarlas. Pela los ajos y córtalos en láminas finas o en trozos pequeños, como prefieras.

Cuando tengas todo listo, echa una buena cantidad de aceite de oliva virgen en una sartén o en una cazuela de barro. Dora las guindillas y los ajos a fuego suave hasta que tomen color pero no lleguen a quemarse, y en el momento en que estén dorados, echa las gambas bien escurridas y una pizca de sal.

Fríelas por todos los lados ligeramente, evitando que queden muy hechas ya que estarían demasiado secas a la hora de comerlas, aunque tampoco deben quedar muy crudas, por lo que deberás estar muy pendiente. En cualquier caso con dos o tres minutos a buena temperatura será suficiente, a no ser que sean gambas muy grandes. A la hora de servirlas puedes añadir un poco de perejil, y eso sí, no olvides llevarlas a la mesa con unas rodajas de pan.