Caldo de pollo

Un caldo de pollo siempre es un plato muy sano a la vez que ligero que apetece tomar sobre todo, en los días de más frío y que se puede consumir bien calentito sin añadir nada más, o si lo prefieres, puedes añadir un puñado de fideos convirtiéndolo en una riquísima sopa de pollo con fideos.

Este deliciosa caldo ha sido considerado siempre como una comida de lo más reconfortante y popularmente ha sido conocido como un popular remedio casero para luchar contra los resfriados, quizá porque su contenido en arginina que ayuda a mantener el sistema inmunitario perfecto. Pero lo cierto es que además de para curar este trastorno, también es recomendable para personas que sufren de intestinos irritables y diarreas, siempre que no se le añada ningún ingrediente irritante como por ejemplo limón o algo de picante.

Este caldo casero que se prepara en poco más de una hora, te servirá como base para otros muchos platos como sopas, arroces, cremas y salsas, pero tomándolo solo con un poco de pasta o unos dados de pan, también es ideal para reconfortar los estómagos. ¡Toma nota!

Caldo de pollo

 Ingredientes

  • 1 patata mediana
  • ½ tomate
  • 1 pechuga de pollo
  • ½ cebolla blanca
  • 2 dientes de ajo
  • 2 ramas de cebollín
  • 1 litro de agua
  • Pimienta
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración del caldo de pollo casero

Para preparar este caldo de pollo lo primero que hay que hacer es pelar la patata y cortarla en trozos pequeños. Pela y pica también la cebolla, el cebollín y los ajos. Mete todos los ingredientes en una cacerola con el agua, la pechuga de pollo, un chorro de aceite de oliva, sal y pimienta.

A continuación pon la cacerola al fuego hasta que comience a hervir y ve retirando con una espumadera la espuma que va generándose por la superficie. Deja que se cocine durante cincuenta minutos aproximadamente.

Si quieres que tu caldo salga con un poco de color en lugar de tan blanco como suele suceder, puedes dorar la cebolla a fuego fuerte y después incorporarla con el resto de los ingredientes.

Aunque hemos usado para estas recetas algunos vegetales, puedes añadir algunos más como puerros o zanahorias para que el caldo te quede más sabroso. También puedes sustituir la pechuga de pollo por un contramuslo con piel y un esqueleto de pollo.

Transcurrido este tiempo, se quita la pechuga de pollo, que se pueden usar para hacer otro plato como por ejemplo unas ricas croquetas. Y ya está listo para consumir, aunque si prefieres que te quede un poco más espeso, puedes pasar el resto de los ingredientes por la batidora o licuadora.